Precios alimentos no bajan, pero hay esperanzas PDF Imprimir E-Mail

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Por Cristina Amaya

 

SAN SALVADOR – Después de tres años en que el precio del barril del petróleo llegó a los $150 a nivel internacional,  la semana pasada por primera vez alcanzó un costo menor a los $48, hecho que para muchos salvadoreños debería significar un alivio para su economía familiar, pues se esperaría que los bienes, servicios y alimentos que subieron de precio - producto del alza en el crudo - tiendan a bajar.

 

Sin embargo, la realidad es otra. Delmy Argueta, trabajadora de una maquila en el municipio de Soyapango, hace maniobras para que el salario mínimo le alcance a cubrir sus necesidades y las de su familia, y eso cada vez le resulta más difícil.

 

Los $162 que Argueta recibe mensualmente son insuficientes para poder dar educación y salud a sus dos hijos menores de edad, pero principalmente para poder alimentarlos adecuadamente.

 

“Cuando voy al mercado a comprar para la semana me asusto al ver lo caro que están las verduras y los frijoles, hoy ya ni para eso me alcanza. En estos tiempos comer pollo es un lujo”, se lamenta Argueta.

 

Con el alza en los precios del crudo a nivel internacional el impacto en el costo del transporte y producción de los alimentos también se modificaron y El Salvador no fue la excepción.

 

Datos generales  del Centro para la Defensa del Consumidor, CDC, indican que el precio de la canasta básica urbana desde enero 2004  a octubre de 2008 se incrementó en un 39%, es decir que de $127. 78 pasó a costar  $177.12.

 

Mientras que la canasta rural aumentó un 42%, es decir que de $92.67 que costaba en el año 2004 se incrementó a $131.55 a octubre del año 2008.

 

Los datos también señalan que en lo que va del año el precio de los productos alimenticios continúa en ascenso y reflejan un incremento del 21%. “De enero 2008 a octubre 2008 la canasta básica urbana aumentó $19.34 y la rural $10.45”, informó Ernesto Montoya, investigador del CDC.

 

La ciudadanía se ha visto obligada a pagar en el mercado $0.60 por cada libra de arroz, $1.25 por libra de fríjol de seda, $0.25 centavos por libra de maíz, $1.25 por litro de aceite, $1.25 por litro de leche, $1.60 por libra de pollo, entre otros productos que meses atrás se adquirían hasta en un 50% menos.

 

La lógica señala que sí el precio del petróleo ha bajado significativamente el valor de los alimentos también debería ser menor, no obstante empresarios, titulares del Ministerio de Economía (MINEC) y del Ministerio de Agricultura (MAG) aún no tienen claro cuando comenzaran a experimentarse las bajas.

 

La Asociación Nacional de la Empresa Privada estima que la reducción de precios podría reflejarse hasta el próximo año. Por su parte, el ministro de Economía, Ricardo Esmahan, ha dicho que sostendrá pláticas con los empresarios y productores a fin de que las bajas se apliquen antes, sin embargo no se ha comprometido a nada.

 

Para el Economista Raúl Moreno, además del precio de los derivados del petróleo existen  factores internos del mercado que determinan el encarecimiento de  los alimentos y que podrían estar influenciando para que los consumidores no registren un alivio en sus bolsillos.

 

La estructura monopólica u oligopólica de los mercados, la falta de políticas de regulación de precios, el acaparamiento, tratados de libre comercio y la desatención de la agricultura salvadoreña, son aspectos cuestionados por Moreno.

 

“Son empresas que tienen carácter monopólico las que importan el arroz, las harinas de trigo y otros productos agro alimentarios”, señala.

 

Moreno argumenta que son las empresas importadoras las que tienen la facultad de fijar los costos de los alimentos en la medida en que el Gobierno no ejerce un carácter fiscalizador ni regulador de precios.

 

“Las empresas ocultan que en las fases de inflación sus ganancias se incrementan en buena medida producto del traslado inmediato de los precios altos, aun cuando sus existencias hayan sido compradas a precios mas bajos y durante periodos deflacionarios no existe un traslado inmediato a los consumidores”, señaló Moreno.

 

El ex ministro de Hacienda, Manuel Enrique Hinds, considera que la caída en el precio de las materias primas para la producción y transporte de alimentos ya debería verse reflejada en el país. Image

 

Hinds ha señalado que la reducción de precios debería verse reflejada por lo menos en las compras al por mayor y cuestionó que cuando la realidad es al revés, es decir que cuando los precios se incrementan en el exterior, acá los precios suben inmediatamente.

 

El ex funcionario en su momento también especuló que si los precios no bajan podría deberse a “problemas de competencia”.

 

Otros analistas estiman que la baja de los precios de los combustibles tarda al menos seis meses en reflejarse en bajas en costos de los productos locales, pues aquella baja va pasando por toda la cadena productiva hasta llegar a los comerciantes y consumidores finales. De modo que será hasta el otro año que se comience a percibir reducciones en el costo de los alimentos.

 

Para la Red de Monitoreo al CAFTA, otros factores que son determinantes para que la ciudadanía adquiera a precios más elevados sus alimentos son:  la no apuesta a la producción agrícola local y la firma de Tratados de Libre Comercio (TLC), como el firmado hace dos años con Estados Unidos.

 

El economista e integrante de la Red, Iván Claros, afirmó que con la firma del TLC las importaciones de los granos básicos aumentan  y la producción nacional se detiene, ocasionando “impactos negativos en el bolsillo de los consumidores” y hace “insostenible la actividad agrícola”.

 

Claros trasladó el sentir de muchos agricultores que ven su fuente de trabajo relegada al no poder competir con el costo de los granos básicos que llegan del exterior a precios menores, producto de la exoneración de impuesto que les concede el TLC.

 

Representantes de la Red señalaron que de junio del año 2007 a junio de 2008, las familias salvadoreñas incrementaron su gasto mensual en la compra de arroz en un 51%, que en el último año el precio del fríjol rojo aumentó hasta un 80% y que el gasto en maíz subió en un 8%.

 

No obstante, atendiendo a las cifras y declaraciones del titular del MAG, Mario Salaverría, en los próximos meses los precios de los alimentos podrían registrar la disminución tan esperada por los salvadoreños, una vez la nueva cosecha se coloque en el mercado.

 

La semana pasada el MAG informo de un crecimiento del 17.8% en las producción de todos los granos básicos. Para el caso del fríjol (grano que este año se tuvo que importar de Nicaragua para suplir la demanda local), se calcula tenga un incremento del 20.1%, alcanzando así  los 2, 642,500 quintales.

 

La producción de maíz blanco subió en 19.5% llegando a los 22, 000,000 quintales y el cultivo de arroz aumentó aproximadamente un 11.6%, es decir 774,796 quintales (El Salvador importa el 70% de este grano).

 

Con los niveles alcanzados en la producción el MAG espera poder suplir toda la demanda del país.

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