¿Hogar dulce hogar? PDF Imprimir E-Mail

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Por Tomás Andréu
SAN SALVADOR – A fines de 2007 eran alrededor de mil familias instaladas en lo que fue en su momento un relleno sanitario a la orilla del bulevard del Ejército. Ahora, en 2008, esa cantidad se duplicó.

 

El número de familias, de problemas de insalubridad, de abandono y de desesperanza crece, así como crece la indiferencia del Estado, frente a la "impresionante postal" de entrada a San Salvador, al venir desde Soyapango por la Carretera Panamericana.  

 

Desde las 6 de la mañana el bulevar del Ejército es un largo embotellamiento.  Quienes usan transporte público o privado pueden ver desde el kilometro 41 la Comunidad Victoria que a simple vista parece un gran campamento de familias damnificadas por algún desastre natural, sin embargo, no lo son. La voraz pobreza que embarga a estas familias les impide vivir bajo un techo digno con todos los requerimientos que pueda tener: un retrete, agua potable y un sistema eléctrico.

 

“Las viviendas” que habitan estas familias están construidas con  plástico, cartón, láminas, palos, pita y los que pueden llegar a “mejores condiciones”, las hacen de bahareque. La inestabilidad del tiempo climático que vive actualmente El Salvador para ellos es una eterna preocupación. La lluvia de los primeros meses de 2008 les hizo improvisar un plan: mientras llueve cubren con plástico sus camas luego intentan dormir sobre ella arropándose  con otro plástico.


La Comunidad Victoria está compuesta por una considerable cantidad de niños que descalzos, juegan y corren envueltos en nubes de polvo blanco. La palabra escuela para algunos de ellos es extraña.

 

La improvisación es una característica de estas familias: han construido cerca de sus viviendas una especie de letrina, almacenan agua en cualquier recipiente sin discriminar tamaño, usan velas por la noche, con bolsas se hacen unas botas para poder movilizarse por la noche cuando el piso se vuelve un lodazal tras la lluvia.

 

Juana Ramírez, quien pertenece a directiva de la comunidad, manifestó que se encuentran en un total abandono. “Hemos tocado la puerta de la Asamblea Legislativa, de los partidos políticos, de ONG, de la empresa privada, de las alcaldías y nadie nos ayuda”.

Con el regalo del día. A esta señora le obsequiaron

una tijera-cama. Hace un descanso antes de transportar

el regalo a "casa". 

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La Asociación Salvadoreña de Ingenieros y Arquitectos (ASIA), a través del presidente de la junta directiva, Milton Reyes, dijo a ContraPunto que “esa zona es de alto riesgo. Ahí hubo un relleno sanitario y no es apto para la construcción de vivienda porque ahí hay emisiones de gas metano”.  Para Reyes, volver ese lugar una zona habitable, le costaría al gobierno millones de dólares.

 

ContraPunto habló con el alcalde del municipio de Soyapango, Carlos Ruiz, quien pertenece al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), para conocer qué planes de ayuda implementa para esa comunidad, sin embargo, el edil tiene una respuesta política-partidaria de la situación: “lo que se está haciendo ahí es justificando el traer gente para el municipio y eso es con objeto electoral. Eso es un traslado de votantes”.

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Esqueleto. Los que pueden construir con bambú lo hacen

pero les lleva tiempo. De poco a poco, construyen

una "vivienda". Un hueco en la tierra amenaza con

alcanzar la base de la futura casa.


Ruiz asegura que fue el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) quien trasladó a esas familias a ese lugar. “Yo le aseguro comprar los periódicos de eso días [se refiere al hecho del traslado] y yo le muestro dónde está la bandera extendida de ARENA. Quien los movilizó fue la organización Gerardo Barrios de ex soldados”.


En efecto, la cooperativa creada por ex militares se llama Gerardo Barrios. Según familias de la comunidad, fue Juan Plineo Pocasangre quien los llevó a ese lugar, pues les vendió la idea de que tendrían un lote propio para construirse una vivienda digna.

 

Para el alcalde efemelenista, la solución es “que se lleven a esa gente a los municipios de donde los trajeron”. Ruiz admitió que nunca ha visitado la zona pero que les ayuda enviándole pipas de agua.

 

El vocero oficial de la fundación Un Techo para Mí País, Marlon Manzano, explicó a ContraPunto que la situación que se ha dado en la Comunidad la Victoria “es un tema que sobrepasa nuestro modelo de intervención. Como institución sin fines de lucro no contamos con los fondos para poder tomar acción sobre este tema. Hay toda una problemática mucho más compleja que se tiene que resolver a través de la institucionalidad del Estado”.


Un Techo para Mí País, es una entidad que ayuda a familias en extrema pobreza a construir viviendas con jóvenes voluntarios desde el año 2001.

 

 "Urgimos de una vivienda digna

para nuestros niños y niñas" dice

en la pared de tela de esta improvisada

casa.

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La Unidad de Salud de Soyapango tampoco ha implementado una estrategia para evitar un foco de infección en la comunidad. Dijo estar trabajando en uno.  El polvo, la falta de agua potable y de letrinas enferma a los niños, dijo una madre que no quiso ser identificada y que aseguró que nunca han llegado médicos al lugar. El doctor  Dagoberto Molina  de la Unidad de Salud aseveró que no era cierto la ausencia de ellos en ese lugar.

 

La Comunidad Victoria parece cada vez más quedarse sola con sus problemas. Las familias de esa localidad no pueden adquirir una vivienda propia, la mayoría de adultos no tienen empleos y viven con una doble zozobra: la llegada del invierno y la amenaza de ser expulsados del inmueble que se han tomado.

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Modificado el ( domingo, 02 de marzo de 2008 )
 
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