¿Libertad en una bolsa de frijoles? PDF Imprimir E-Mail

Image

Por Cristina Amaya

SAN SALVADOR - Los movimientos de mujeres cada vez se articulan más, comparten experiencias, unifican esfuerzos y promueven la defensa y el respeto de los derechos de la mujer.

 

En El Salvador los movimientos feministas continuamente realizan proyectos comunales que posibiliten a las mujeres conocer sus derechos y deberes.

 

Los organismos no gubernamentales que trabajan temas como el enfoque de género, derechos laborales, educación entre otros, sirven de guía u organismo rector en la denuncia de violaciones a los derechos constitucionales.

 

Organismos como el Instituto de la Mujer (IMU), Concertación Feminista Prudencia Ayala, Colectiva Feminista, Movimiento por la Dignidad y la Vida,(DIGNAS) Organización de Mujeres Salvadoreñas (ORMUSA) y otros, ejecutan programas de orientación y educación en las mujeres “para que éstas conozcan y hagan valer sus derechos”.

 

“Mujeres libres”, “No más cocinar”, “Basta de limpiar”, “Más tiempo para nosotras”, son frases que recientemente se desplegaron por varias semanas en afiches, carteles y diferentes medios de publicidad en el país, firmados por un “aparente” movimiento feminista  llamado “Movimiento por la mujer libre”.

 

Los organismo feministas locales con el apoyo de asociaciones centroamericanas, denunciaron ésta campaña impulsada por la empresa privada Arrocera San Francisco, por considerarla degradante para las mujeres.

 

 

Listas para defender sus derechos

 

La campaña publicitaria utilizó durante un periodo de tiempo, acciones y métodos que el Movimiento Centroamericano de Mujeres determinó como discriminatorios.

 

La empresa Arrocera San Francisco, además, pago a mujeres para que salieran a las calles a simular una marcha con la que “aparentemente”, las mujeres exigen “más tiempo libre”, y buscan la “liberación”, que de acuerdo a la publicidad de esta empresa, se conseguiría a través de la compra de un  “paquete de frijoles fritos”.


“Como movimiento de mujeres nos sentimos muy indignadas por el abuso, burla e irrespeto que la empresa ha realizado al trabajo político que las mujeres realizamos en defensa de los derechos de la mujer”, denunció Daysi Cheyne, directora del Instituto de la Mujer.

 

La gerencia de mercadeo de la empresa Arrocera San Francisco dijo a Contrapunto, que la campaña de “expectación” que la empresa realizó en ningún momento buscó generar indignación, ni desvalorizar el trabajo que los movimientos feministas realizan en la defensa de los derechos de la mujer.


“La democracia de nuestro país permite manifestarse de cualquier forma que se desee… y nuestra campaña simulaba un pequeña manifestación de amas de casa que ya no querían cocinar frijoles y ese era todo el mensaje de la campaña”, explicó Jessica Galán, gerente de mercadeo.

 

La inconformidad en el sector de mujeres organizadas radica, de acuerdo a ellas, en que el derecho humano “Libertad” se utilizó como una mercancía, como un derecho que puede ser adquirido bajo la acción de “compra – venta”.

 

Las organizaciones feministas lanzaron una contra campaña, utilizando la misma diagramación de la publicidad de Arrocera San Francisco, en la que expresaban cuales “es la verdadera libertad que las mujeres necesitan”.

 

“La libertad de las mujeres no es una mercancía y no se traduce en una libra de frijoles que porque ya viene cocinada, eso significa libertad en las mujeres…La Libertad que queremos es la de tener autonomía para participar en la vida económica y política del país. Agregó Cheyne del IMU.

 

La campaña “Movimiento por la mujer libre”, aseguró Jessica Galán es sólo una campaña publicitaria basada en patrones de conducta de nuestro país y por tanto no debe generar indignación, degradación o frustración en las mujeres.

 

“Nadie ignora que el papel de la mujer salvadoreña es de madre, esposas, amas de casa, cocineras.  Yo no puedo poner en mi campaña a un hombre cocinando frijoles, porque eso no es natural en nuestro país”, explico Galán.

 

“Eso es simplemente publicidad, comercial. Ellas (las organizaciones feministas) han hecho el problema más grande.”  “En ningún momento estamos hablando que la mujer se va a liberar por comprar la bolsa de frijoles, se va a liberar de cocinar frijoles, porque sólo los tiene que cocinar y servir y puede invertir su tiempo en actividades familiares”, agregó Jessica Galán.

 

El mercado salvadoreño en los últimos meses se ha caracterizado por lanzar campañas publicitarias en las que de una u otra forma explota la imagen y el rol que por tradición se ha relegado a las mujeres, volviéndolas “objetos de publicidad y menospreciando sus capacidades y potenciales”.

 

Concienciando a las mujeres centroamericanas

 

Juana Imelda Hernández, integrante de la “Red de la no violencia en Guatemala”, afirmó que como  mujeres centroamericanas trabajan articulando las mismas propuestas ya que la realidad que la comunidad femenina vive es similar en la región.

 

Explotación en las maquilas, violaciones sexuales en las fábricas, trabajos y salarios diferenciados entre hombres y mujeres, violencia hacia las mujeres, desvalorización del trabajo reproductivo que las mujeres realizan en los hogares, discriminación por sexo e idioma, son parte de las dificultades que la mujer centroamericana enfrenta.

 

“Estamos trabajando los mismos temas, nos estamos organizando y formando, para avanzar y fortalecer el trabajo desde el área rural y hacer propuestas concretas y encaminarnos a un mejor futuro con la participación activa de la mujer”, declaró Hernández.

 

La ausencia de políticas gubernamentales a nivel regional es generalizada, aseguró Cheyne.

 

“En Guatemala y Nicaragua los problemas de violencia de género son incluso peores que en nuestro país.  En El Salvador únicamente en el año pasado se registraron 394 asesinatos en mujeres”, informó Cheyne.

 

“Estamos preparándonos constantemente, aquí en El Salvador estamos trabajando en un cabildo de mujeres para elaborar nuestras demandas y presentárselas a los partidos político para que las incluyan en sus planes de gobierno y no nos excluyan”, reiteró Cheyne, directora del IMU.

 

“El problema de los gobierno es que sin conocer a fondo las necesidades de las mujeres diseñan políticas que no responden eficazmente a la realidad de las mujeres”, puntualizó Daysi Cheyne.

 

"Yo no puedo poner en mi campaña a un hombre

cocinando frijoles, porque eso no es natural en nuestro país”,

Jessica Galán, gerente de mercadeo.

 

La pobreza y violencia de género son dos grandes temas que preocupa al movimiento de mujeres centroamericanas, aspectos a los que a su juicio los gobierno, independientemente sus ideologías políticas, deben ser erradicados.

 

El tema del racismo y discriminación es uno de los principales problemas que enfrentan las mujeres Guatemaltecas.

“Pocos programas de país nos toman en cuenta, pero nosotras no somos reconocidas como mujeres indígenas”, aseguró Juana Hernández de Guatemala.

 

“Como mujer indígena, somos muy discriminadas, no podemos expresarnos en nuestro idioma, con el gobierno que tenemos no tenemos una definición clara no vemos la participación en la toma de decisión”, agregó Hernández.

Comentarios
Añadir nuevoBuscar
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!

 
< Anterior   Siguiente >