"No me defiendas, compadre..." PDF Imprimir E-Mail

Redacción de ContraPunto

SAN SALVADOR - El embajador de Estados Unidos en esta capital, Charles L. Glazer, criticó con dureza a El Salvador por los agudos niveles de criminalidad y corrupción judicial que predominan en este país centroamericano. Las críticas fueron vertidas en un desayuno empresarial el 5 de marzo. (Lea texto íntegro de ponencia).

 

 

Hasta hace poco era inusual que un embajador de EEUU criticara a su más firme aliado en el área; y la crítica es pareja: al gobierno, al parlamento, al órgano judicial y a la sociedad civil. Advirtió que Washington no "tomará" partido en las próximas elecciones. En las pasadas fue distinto.

 

Discurso del Embajador Charles L. Glazer:

 

“Retrospectiva: a un año en El Salvador y una visión hacia el futuro” (*)

 

Me  cuesta creer que llegamos a El Salvador hace más de 13 meses. En parte, siento que el tiempo ha volado debido a que esto ha sido una experiencia extraordinaria. Salvadoreños de todas partes de este hermoso país nos han dado a Janet y a mí la más cálida bienvenida  imaginable. Esa es una buena razón por la que El Salvador es conocido como un “pequeño país con un gran corazón”.

 

Janet y yo hemos disfrutado de las bellezas naturales de este país, desde las montañas de Chalatenango hasta las playas de Sonsonate. El único problema que tenemos es la larga lista de amigos y familiares que esperan venir a visitarnos. Todos nos sentimos en casa aquí en El Salvador.

 

También he tenido el honor de forjar relaciones profesionales extraordinarias. Ha sido un gusto trabajar con mi amigo el Presidente Saca y nuestras contrapartes en el Gobierno salvadoreño. Me ha impresionado la forma en que la sociedad y política salvadoreña han evolucionado desde el final de la guerra civil. ¿Quién habría pensado, hace 20 años, que este país se convertiría en una isla de estabilidad política en Centro América y además en la oportunidad de inversión más atractiva de la región? 

 

Si bien es cierto que el liderazgo político de El Salvador merece gran parte del crédito por esta evolución del país, sus ciudadanos han tenido un papel esencial. El sector privado ha contribuido generosamente a través de fundaciones, trabajando a través de organizaciones cívicas e impulsando una economía dinámica que ha crecido en más del 4% durante dos años consecutivos por primera vez en una década.

 

Una cosa más que me ha impresionado de El Salvador es que ustedes son un gran aliado y un líder en la comunidad democrática. Lo hemos presenciado en Iraq, donde los soldados salvadoreños han contribuido significativamente en la reconstrucción de un país que aún sufre los efectos de casi treinta años bajo una de las dictaduras más brutales en el mundo. Las tropas salvadoreñas tienen reputación de ser de los mejores soldados en Irak, con el valor necesario para mantenerse firmes cuando se les enfrentan. Personalmente, me siento conmovido por el sacrificio de los salvadoreños en Irak – especialmente el de los cinco que perdieron sus vidas y de los 58 que han resultado heridos. Tanto nosotros como el pueblo de Irak les estamos eternamente agradecidos.  

 

El Salvador también ha asumido una posición de liderazgo en la región en la lucha contra el crimen organizado, las pandillas y el narcotráfico. El Salvador fue el primer país en suscribir e implementar el CAFTA. Es comprensible que el Presidente Bush considere al Presidente Saca como un importante asesor en la región.

 

Yo he visto con mis propios ojos lo que Estados Unidos está haciendo para ayudar al desarrollo de las partes más pobres del país. El mes pasado viajé  a Chalatenango con el Presidente Saca, la Ministra de Educación Meza y el Presidente de la Corporación del Reto del Milenio, el Embajador Danilovich, para entregar 115 becas para educación secundaria y superior. Este programa de becas para la juventud en la  zona norte del país es solo un aspecto de una amplia iniciativa enfocada en la educación, la cual la MCC se enorgullece de patrocinar como parte del convenio de $461 millones suscrito con El Salvador.

 

El Convenio de la MCC con El Salvador es uno de los más grandes en el mundo y refleja el esfuerzo del gobierno salvadoreño, el cual debería ser un modelo para otros.  La autopista Longitudinal del Norte y la red de caminos rurales son la parte del proyecto que más atención ha recibido. Se construirán, rehabilitarán y mejorarán más de 500 kilómetros de calle. Estas calles conectarán a la Zona Norte con el resto del país, así como con sus socios regionales en Honduras y Guatemala. Esto garantizará que los habitantes del norte de El Salvador tengan un mayor acceso a servicios y oportunidades.

 

El Convenio de la MCC también traerá otros beneficios. Se está progresando mucho en varios proyectos de agua potable, salud pública e infraestructura comunitaria en 62 municipios de la zona. Para el 31 de enero, fecha límite para recibir la primera ronda de propuestas de proyectos, FOMILENIO, la organización salvadoreña encargada de administrar el convenio, había recibido más de 300 propuestas. Tengo entendido que los estudios de factibilidad, los diseños, y la construcción inicial de los proyectos comenzará a mediados del presente año. Los fondos proveídos por el acuerdo ofrecen a los negocios locales oportunidades de apoyo a la inversión privada, tales como asistencia técnica, capacitaciones y muchos otros tipos de servicios encaminados a desarrollar negocios.

 

Sabemos que las fuerzas militares de los Estados Unidos han proveído extensiva asistencia humanitaria cuando han sucedido desastres naturales. Pero es menos conocido que las fuerzas militares de los Estados Unidos proporcionan asistencia médica de forma regular y continua. En julio del año pasado, pasé una noche en el Buque Hospital USNS Comfort, mientras este se encontraba en Acajutla. Durante esa visita, los doctores del buque atendieron más de 40,000 casos. La mayor parte de los pacientes eran gente de escasos recursos con limitado acceso al sistema de salud. Visité algunos de los lugares de trabajo y vi con mis propios ojos la conexión que la tripulación entabló con los salvadoreños a quienes ayudaron. He visitados muchos otros proyectos conjuntos de salud -- conocidos como brigadas médicas o MEDRETES – en los cuales las unidades médicas de las fuerzas militares estadounidenses trabajan con sus contrapartes salvadoreñas, viajando a los rincones más remotos del país con el fin de proporcionar los tan ansiados servicios médicos. Decenas de miles de salvadoreños se han beneficiado de la atención médica de diversas especialidades que proporcionan estos proyectos conjuntos.  Estas misiones continúan. Un nuevo MEDRETE se está desarrollando ahora mismo en La Unión  y un nuevo buque de la Fuerza Naval, el Bóxer, tiene planeado venir a El Salvador en mayo a ofrecer servicios médicos y de ingeniería. 

 

He visitado hospitales salvadoreños en los que médicos civiles estadounidenses pasan sus vacaciones ofreciendo tratamientos gratuitos a los salvadoreños, tratamientos que normalmente estarían fuera de alcance aquí en El Salvador. Estas son misiones valiosas pues dan a nuestros doctores y a los médicos salvadoreños la oportunidad de trabajar juntos y de aprender los unos de los otros.

 

También he disfrutado visitar muchos de los proyectos financiados por USAID.  Estados Unidos ha entregado más de mil 700 millones de dólares en asistencia directa a El Salvador desde el final de la guerra civil. Mucha de esta ayuda sirvió directamente para la reconstrucción del país en los primeros años posteriores al conflicto. Desde entonces, a medida que El Salvador ha evolucionado, así también lo ha hecho nuestro programa de cooperación. Ahora entrenamos a jueces y a fiscales, ofrecemos alternativas a los jóvenes que podrían verse tentados a unirse a las pandillas y trabajamos con contrapartes de los sectores privado y público para proteger el medio ambiente.

También hemos trabajado juntos para dar fuerza a la economía de El Salvador y para fortalecer su democracia a través del libre comercio y una vigorosa economía de mercado. 

 

Apenas dos años de vigencia de CAFTA han sido de gran beneficio para El Salvador. El Salvador ha registrado aumentos de dos dígitos en las exportaciones de algunos sectores hacia Estados Unidos. Por ejemplo, en 2007, las exportaciones de productos no tradicionales de El Salvador hacia Estados Unidos, incluyendo los productos nostálgicos como quesos, las mundialmente famosas pupusas y el loroco, han aumentado más del 15%. Incluso la industria textil, a pesar de recibir duros golpes de parte de países competidores como China, incrementó en más del 5% sus exportaciones a los Estados Unidos en los primeros 11 meses del año. El aumento de las exportaciones significa más empleos y mejores oportunidades para todos los salvadoreños. La implementación de CAFTA de parte de El Salvador y otras visionarias políticas comerciales son razones por las cuales El Salvador mantiene un liderazgo en la región.

Pero incluso con todo lo que hemos alcanzado juntos y con los diversos logros de El Salvador, aún hay muchos retos que enfrentar. A mi juicio, hay dos retos principales para los líderes políticos, empresariales y cívicos del país. El primero es preservar y nutrir el clima positivo para las inversiones. El segundo reto es garantizar que la prosperidad económica que resulte de sus políticas comerciales beneficie a los salvadoreños en todos los sectores de la sociedad. Dar pasos concretos para repartir los beneficios económicos del libre comercio y de la economía de mercado fortalecerá la democracia, mejorará la confianza en las instituciones públicas y privadas, desalentará la actividad criminal, permitirá a los salvadoreños buscar su futuro financiero aquí y no en el extranjero y, lo más importante de todo, mejorará las vidas de muchos.

 

Permítanme enfocarme un momento en el primer reto que he mencionado, porque ustedes, los miembros del sector privado, tienen un rol muy importante, no, más bien una responsabilidad, en enfrentar este reto.

 

Los expertos estiman que el costo del crimen alcanza un 11% del PIB. Eso es un impuesto escondido del 11% sobre todos los negocios que se hacen en el país. La tasa de homicidios en El Salvador es una de las más altas de América Latina. Todos los que vivimos aquí hacemos sacrificios en nuestras vidas diarias para proteger a nuestras familias y a nosotros mismos del crimen. Como empresario e inversionista que soy, quiero enfatizar que la crisis de seguridad pública de El Salvador es también una crisis económica así como un freno para la inversión extranjera. No hay duda de que El Salvador debe tener inversión extranjera para crecer y prosperar. La inversión extranjera significa una economía más fuerte, más empleos, un aumento en la recaudación fiscal y una mejor vida para todos.

 

 

La seguridad pública es una prioridad para la Embajada de los Estados Unidos y es algo en lo que no puedo evitar pensar cada día. 

 

Estamos trabajando de cerca con nuestras contrapartes en este tema. Hace algunas semanas presentamos el proyecto de construcción de la Academia Internacional para la Aplicación de la Ley, una entidad regional que entrena a jueces, fiscales y agentes de policía con las más recientes técnicas contra el crimen. Estados Unidos contribuirá con más de $7 millones para la construcción de la academia y, aunque ILEA San Salvador está al servicio del continente completo, los funcionarios salvadoreños representan más del 25% de los estudiantes de cada clase.

 

El Centro de Monitoreo del aeropuerto de Comalapa es un esfuerzo bilateral para combatir el tráfico de drogas, un flagelo que no ha afectado a El Salvador al mismo nivel que a algunos de sus vecinos; no obstante, el narcotráfico sigue siendo una amenaza para la seguridad y el bienestar económico del país. Los narcotraficantes traen consigo violencia y corrupción. El Centro de Monitoreo es un testimonio de cuan determinados están nuestros dos países en mantener a los narcotraficantes fuera de El Salvador.

 

 

Recientemente, acompañé al Ministro de Seguridad Pública y Justicia, René Figueroa, en la inauguración de un Centro Anti Pandillas en el que las autoridades de nuestros dos países trabajarán lado a lado para combatir a las pandillas. También hemos creado, bajo el Programa Internacional de Aplicación de la Ley del Departamento de Estado, el cargo de Asesor Regional sobre Pandillas. Este importante funcionario del Departamento de Estado tendrá como base El Salvador y se dedicará a tiempo completo a trabajar con las autoridades de seguridad pública locales y estadounidenses para combatir las pandillas en toda la región.

 

El Presidente Bush anunció recientemente la Iniciativa Mérida. Como parte de esta iniciativa, el Presidente solicitó al Congreso asignar $50 millones para ayudar a combatir el crimen en Centroamérica. Y el Presidente Bush ha dicho que esto es sólo el inicio.

 

Estados Unidos está dedicado a trabajar con sus amigos salvadoreños para resolver estos retos, pero no será fácil. Los recursos son escasos y la voluntad política aún más. Todos los salvadoreños, de todas las convicciones políticas, dentro y fuera del Gobierno, deben dedicarse totalmente a resolver el problema de la seguridad pública y del irrespeto al Estado de Derecho.

 

He trabajado muy de cerca con el Gobierno y los funcionarios encargados de la seguridad pública. Esta es mi conclusión: el Gobierno está intentando implementar las medidas necesarias para proteger a sus ciudadanos. Los homicidios han bajado y eso es importante. Espero ver un enfoque similar de las autoridades salvadoreñas, los medios de comunicación y el público sobre otros crímenes violentos, como por ejemplo los asaltos y robos en los buses. Cuando veamos caer las tasas de esos crímenes, sabremos que El Salvador ha dado un segundo paso importante.

 

El Órgano Ejecutivo no puede hacerlo todo por sí mismo.

 

Una parte importante de la solución se encuentra en las cortes. Durante los últimos seis años, el reporte anual sobre Derechos Humanos del Departamento de Estado ha identificado la ineficiencia judicial y la corrupción como un obstáculo para una democracia efectiva en El Salvador. Sabemos que hay muchos jueces honestos y eficientes que están haciendo su parte para construir un sistema judicial efectivo en el cual los salvadoreños y los inversionistas extranjeros puedan tener confianza. Pero también hay muchos que quieren seguir trabajando con los vicios de siempre. Esto tiene un impacto en los salvadoreños honestos y los empresarios que se merecen y necesitan un sistema judicial confiable, honesto y predecible. 

Muchos de ustedes me han dicho en privado que no confían en las cortes, que sus decisiones son arbitrarias, impredecibles y muy lentas. Sin embargo, veo poca presión pública para fortalecer el proceso para poder enfrentar la corrupción judicial.

 

La Asamblea Legislativa debe de aprobar un nuevo código procesal penal en las próximas semanas, el cual asegurará transparencia y predictibilidad en las cortes penales y dará a los jueces, fiscales y policías herramientas necesarias para  garantizar la seguridad pública. Un código mejorado y moderno esta dentro de las posibilidades de asamblea actual. Los salvadoreños se merecen un mejor acceso a la justicia y a mayor seguridad que este código promete. La fiscalía y la policía se merecen que sus casos sean procesados imparcial y rápidamente por los tribunales de acuerdo a las leyes. Hago un llamado urgente  a la Asamblea, al Órgano Judicial, al Gobierno y a la sociedad civil a que den un paso adelante y que hagan lo correcto para proteger a su país.

 

Es mi deseo que durante mi periodo como Embajador logremos ratificar un nuevo acuerdo bilateral de extradición. Los salvadoreños acusados de crímenes en los Estados Unidos y que han huido hacia acá para evitar ir a juicio deben ser retornados a los Estados Unidos para enfrentar la justicia. El acuerdo existente data de 1911 y es anticuado y limitado en su alcance.

 

El Director del FBI me ha dicho que la herramienta más efectiva para luchar en contra del crimen organizado y las pandillas es la intervención de comunicaciones. Esta herramienta es necesaria para poder perseguir a los criminales, infiltrando así sus organizaciones para sacarlos de las calles. La Asamblea debe apresurarse a votar para realizar la enmienda constitucional necesaria para crear una ley para las escuchas telefónicas con garantías robustas para evitar abusos.

 

Una ley de extinción de domino debe ser promulgada sin demoras.  El gobierno necesita acceder a los bienes mal habidos por los criminales. ¿Cómo puedo pedirle a mi gobierno a que otorgue más fondos para la prevención de crímenes y para la policía cuando, si existiera una ley de extinción de dominio, existirían bienes y dinero disponible para el Gobierno? Me han informado que al menos un millón cuatrocientos mil dólares están disponibles para ser usados por el Gobierno si esta ley fuera una realidad. El pueblo, el Gobierno y los legisladores salvadoreños tienen que mostrar la voluntad política para aprobar una ley de esta naturaleza.

 

Ustedes, como líderes empresariales, tienen un papel clave  para enfrentar este desafío; y esto significa involucrarse en el combate al crimen. Los empresarios deben hablar más alto en el diálogo nacional sobre el tema del crimen y la corrupción judicial y dedicarse plenamente a solucionar estos problemas. La verdad es  que muchos de ustedes pueden pagar una fuerza de seguridad privada para proporcionarle seguridad a sus empresas, a sus familias y a ustedes mismos. Pero la mayoría de sus empleados no. Cuando ellos toman el bus para llegar a su lugar de trabajo, pueden sufrir un asalto o algo peor. Si caminan hacia el, también pueden ser atacados. Esto no es vida. Damas y caballeros, este tipo de crímenes llega a las primeras planas de los periódicos y disminuye la inversión extranjera y el turismo.

  

El  Salvador necesita, El Salvador merece, una fuerte alianza pública y privada para atacar al crimen en todas sus formas. Los empresarios deben de combinar sus recursos y experiencia con la policía, los fiscales y otros servidores públicos para atacar frontalmente la epidemia del crimen. Y no estoy hablando solamente de reducir la tasa espantosa de homicidios. También hablo de hacer que los buses y las calles sean seguros para todos los salvadoreños, que tan duro trabajan. 

Esto no solamente significa una contribución monetaria. Esto significa tomar una posición de liderazgo. Esto significa dedicar tiempo y recursos para ayudar a manejar y combatir el problema. Significa también demandar la información necesaria para que el gobierno, el sector judicial y el órgano legislativo rindan cuentas. El crimen requiere una respuesta extraordinaria de la sociedad civil. Solamente así, El Salvador podrá controlar su problema delincuencial; lo cual,  a su vez mejorará la calidad de vida para todos los ciudadanos, y, tal como le he dicho ya varias veces esta mañana, atraerá la inversión extranjera que el país necesita para seguir desarrollando su economía.

 

 

Nuestra embajada trabajará de la mano con aquellos que den el paso hacia delante. Daremos nuestro apoyo y asesoría cuando nos lo soliciten. Recuerden que nadie es  inmune al crimen. Nosotros o nuestros seres queridos podemos ser víctimas el día de mañana.

 

Déjenme cerrar con algunas reflexiones sobre el año que viene. Es un año de elecciones para nuestros dos países – la de Estados Unidos en noviembre de este año, y las de El Salvador, en enero y marzo de 2009.

 

Nosotros, por supuesto estaremos siguiendo las elecciones con mucho interés. Tenemos muchos lazos políticos, económicos y familiares entre nuestros dos países como para no hacerlo.

 

Pero no verán a los Estados Unidos tomar partido en estas elecciones. Nosotros respetaremos la decisión soberana del pueblo salvadoreño de elegir a sus próximos líderes.

 

Lo que nosotros apoyamos son varios principios imperecederos que nos guían en casa y en el extranjero.

 

Apoyamos elecciones que son libres, justas, transparentes y pacíficas.

 

Apoyamos las políticas de gobierno que fortalecen las instituciones democráticas, el respeto a los derechos humanos, que fomentan una economía de mercado y que apoyan el libre comercio.

 

Estamos dispuestos a trabajar con gobiernos y funcionarios que compartan estos principios.

 

Esperamos que el próximo presidente de El Salvador siga la tradición de cultivar la sólida relación con Estados Unidos. Nuestros logros en conjunto durante las últimas dos décadas – los programas de USAID, la cooperación militar, la cuenta del milenio, CAFTA y la cooperación en los temas de seguridad pública y narcotráfico, demuestran claramente los beneficios de una relación bilateral fuerte.

 

Los retos que se avecinan pertenecen solamente a la gente de El Salvador. Mis amigos, el futuro está en sus manos.

 

Gracias. 

 

(*) Hotel Sheraton Presidente, Desayuno de AMCHAM/ Marzo 5, 2008

 

 

 

 

 

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Modificado el ( jueves, 06 de marzo de 2008 )
 
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